La Epopeya de Sátelo
Una tarde en la que, creo, el Sr. Porter y yo hablábamos sobre la discordancia entre los comienzos y los finales de las Relaciones Sentimentales™ (yo decía que entre el felacio y la falacia hay una distancia grande, dado que una expresa el morbo superado por las ganas, mientras que la otra es justamente lo inverso; él, sencillamente, decía que todo era lo mismo: una mamada), salió de algún recurso literario eso de que los orígenes son meros caprichos de la narrativa; es decir: que a los textos uno les pone el punto donde mejor le conviene. Lo mismo debe pasar, pues con las mayúsculas, y con los epígrafes, y, en fin, con toda clase de Recursos® Literarios™ y Tipográficos©.
- Por ejemplo, doctor: al principio, sólo existía la loba de Coyoacán, que engendró dos hijos: Sátelo y Coápulo. Al crecer, los hermanos gemelos, como es natural en cualquier mitología y película de ciencia ficción, se pelearon o fueron abruptamente separados por el destino de su malévolo padre: Sátelo emigró al norte, y Coápulo al sur. El primero de ellos, más pequeño, fundó Ciudad Satélite, cuna del progreso y la civilización, que alcanzó un abrumador desarrollo gracias a su cercanía con Estados Unidos. El hermano mayor, Coápulo, frustrado y envidioso, fundó Villa Coapa, cuna de la placa de neón y los tacos orientales. No me dejará mentir, doctor, que éste es seguramente un origen más exacto y probablemente más divertido que el que creemos es real. Lo que sí me queda claro es que, en todo caso, es un origen más ad hoc con los tiempos; como todo, el origen debe adaptarse a su inevitable consecuencia.
Lo que el Sr. Porter aseveraba con tal osadía no podía sino ser el principio de elucubraciones mayores que, con poca suerte, jugarían a Tlön o a Narnia o a la Tierra Media en otros cuentos. Y así fue: con el tiempo y un par de pares de cubas, otros amigos y yo remontábamos la leyenda, encontrando errores y proponiendo su refigurada versión, más o menos así:
Al principio, sólo existía la loba de Coyoacán, que engendró siete hijos: Sátelo, jovenzuelo inquieto y con erróneas premisas sobre casi todo; Coápulo, gemelo de Sátelo, mayor que él en sólo un par de minutos, y opuesto en muchas actitudes: si bien era inquieto y siempre estaba errado, normalmente también era más lascivo y ambicioso que su mellizo; Avril, la hermana menor, gustaba de jugar con muñecas y de arrancarle a sus hermanos las ropas, robarles sus chocolates y, en lo general, acusarlos con Mamá Loba; Cockoro, el benjamín, malcriado por su madre, caprichoso y de sexualidad incierta; Yoaco, el mayor, hijo consentido de la madre y único que trabajó para ayudar en la casa antes de los veinte; Sasha, el hermano segundón, medio hippie y soñador, inútil, portador del orgullo gay del primer paraíso; y Gabriel Mancera, el más hip (aunque someramente conservador y más bien picaresco) de todos ellos, y, seguramente, el narrador de esta historia y el consecuente Padre de Todos los Hombres®. Al crecer, los hermanos, como es natural en cualquier mitología y película de ciencia ficción, se pelearon o fueron abruptamente separados por el destino de su malévolo padre: cada uno de ellos fundo su terruño, haciendo forzadas distinciones con los de sus congéneres. Así, Sátelo fundó Ciudad Satélite y Coápulo fundó Villa Coapa; pero Avril fundó Pedregal; Cockoro, Bosque de las Lomas; Yoaco quedose con los territorios de la madre, fundando Coyoacán; Sasha emigró un poco al norte para fundar una comuna hippie pervertida llamada Condesa (en honor a la Condesa de Canabia, protagonista de la bella y trágica historia de amor que culminó en la homosexualidad de Sasha); y Gabriel Mancera, la colonia del Valle, centro de la civilización que hoy conocemos y eje de toda forma de vida.
Lo que no podía saberse de modo alguno era que esta borracha elucubración algún día habría de escribirse en letras garigoleadas y con enormes letras barrocas y capitales. O así lo parecía: como si fuesen improbables rollos del Mar Muerto (de Nuestro Mar Muerto: Xochimilco), encontré los brazos perdidos de la mitología chilanga en el más recóndito de los recovecos satelucos. Lo cual me hizo descubrir en otros recovecos (los de mi apurada y malformada imagineishon) uno de los mitos (que no hitos) fundacionales de nuestra ciudad; esto es, una de las historia de uno de nuestros héroes. Así, sin más, los dejo con lo que bien podría ser la mitología bajo la cual nos conozcan los arqueólogos de un futuro sin chilanguismo; lo que bien podría ser la primera parte de las Crónicas de Chilangia (como “La comunidad del Anillo Periférico”, hagan de cuenta).
Sin más, les dejo aquí, desde las mitologías urbanas de la Ciudad de los Palacios, la primera crónica de Chilangia.
- Por ejemplo, doctor: al principio, sólo existía la loba de Coyoacán, que engendró dos hijos: Sátelo y Coápulo. Al crecer, los hermanos gemelos, como es natural en cualquier mitología y película de ciencia ficción, se pelearon o fueron abruptamente separados por el destino de su malévolo padre: Sátelo emigró al norte, y Coápulo al sur. El primero de ellos, más pequeño, fundó Ciudad Satélite, cuna del progreso y la civilización, que alcanzó un abrumador desarrollo gracias a su cercanía con Estados Unidos. El hermano mayor, Coápulo, frustrado y envidioso, fundó Villa Coapa, cuna de la placa de neón y los tacos orientales. No me dejará mentir, doctor, que éste es seguramente un origen más exacto y probablemente más divertido que el que creemos es real. Lo que sí me queda claro es que, en todo caso, es un origen más ad hoc con los tiempos; como todo, el origen debe adaptarse a su inevitable consecuencia.
Lo que el Sr. Porter aseveraba con tal osadía no podía sino ser el principio de elucubraciones mayores que, con poca suerte, jugarían a Tlön o a Narnia o a la Tierra Media en otros cuentos. Y así fue: con el tiempo y un par de pares de cubas, otros amigos y yo remontábamos la leyenda, encontrando errores y proponiendo su refigurada versión, más o menos así:
Al principio, sólo existía la loba de Coyoacán, que engendró siete hijos: Sátelo, jovenzuelo inquieto y con erróneas premisas sobre casi todo; Coápulo, gemelo de Sátelo, mayor que él en sólo un par de minutos, y opuesto en muchas actitudes: si bien era inquieto y siempre estaba errado, normalmente también era más lascivo y ambicioso que su mellizo; Avril, la hermana menor, gustaba de jugar con muñecas y de arrancarle a sus hermanos las ropas, robarles sus chocolates y, en lo general, acusarlos con Mamá Loba; Cockoro, el benjamín, malcriado por su madre, caprichoso y de sexualidad incierta; Yoaco, el mayor, hijo consentido de la madre y único que trabajó para ayudar en la casa antes de los veinte; Sasha, el hermano segundón, medio hippie y soñador, inútil, portador del orgullo gay del primer paraíso; y Gabriel Mancera, el más hip (aunque someramente conservador y más bien picaresco) de todos ellos, y, seguramente, el narrador de esta historia y el consecuente Padre de Todos los Hombres®. Al crecer, los hermanos, como es natural en cualquier mitología y película de ciencia ficción, se pelearon o fueron abruptamente separados por el destino de su malévolo padre: cada uno de ellos fundo su terruño, haciendo forzadas distinciones con los de sus congéneres. Así, Sátelo fundó Ciudad Satélite y Coápulo fundó Villa Coapa; pero Avril fundó Pedregal; Cockoro, Bosque de las Lomas; Yoaco quedose con los territorios de la madre, fundando Coyoacán; Sasha emigró un poco al norte para fundar una comuna hippie pervertida llamada Condesa (en honor a la Condesa de Canabia, protagonista de la bella y trágica historia de amor que culminó en la homosexualidad de Sasha); y Gabriel Mancera, la colonia del Valle, centro de la civilización que hoy conocemos y eje de toda forma de vida.
Lo que no podía saberse de modo alguno era que esta borracha elucubración algún día habría de escribirse en letras garigoleadas y con enormes letras barrocas y capitales. O así lo parecía: como si fuesen improbables rollos del Mar Muerto (de Nuestro Mar Muerto: Xochimilco), encontré los brazos perdidos de la mitología chilanga en el más recóndito de los recovecos satelucos. Lo cual me hizo descubrir en otros recovecos (los de mi apurada y malformada imagineishon) uno de los mitos (que no hitos) fundacionales de nuestra ciudad; esto es, una de las historia de uno de nuestros héroes. Así, sin más, los dejo con lo que bien podría ser la mitología bajo la cual nos conozcan los arqueólogos de un futuro sin chilanguismo; lo que bien podría ser la primera parte de las Crónicas de Chilangia (como “La comunidad del Anillo Periférico”, hagan de cuenta).
Sin más, les dejo aquí, desde las mitologías urbanas de la Ciudad de los Palacios, la primera crónica de Chilangia.



14 Comments:
Quién sería yo para desmentirlo: "uno de los mejores posts de la historia del claxon".
22:55
Histórico, Magnífico, capta la esencia misma del mito Chilángico... Digno sucesor de Lewis y Tolkien!!!
16:29
Yo pertenezco por convicción y herencia al clan del Ilustrísimo y Santo Patrono Gabriel Mancera... aunque... mi nacimiento esta marcado por la serpiente Mixcoaquense.
17:19
eeeeey y aquella joven bastarda ignorada por su familia y abandonada en los montes a temprana edad qué?. A caso las crónicas no narraran la historia de la noble hija de la tierra y víctima de la sobrepoblación; de Ella que con el tiempo y a pesar de los problemas de comunicación se niegó a ser sometida creciendo hasta aclamar algún día su lugar?
por qué no escribir sobre la dama bajo cuyas plantas crece la hierba
la joven fundadora de Tlalpan
dénme chance... creo que sus rumbos también son bonitos. jajajajajajajajaja
por cierto señor, este blog me parece genial, espero continúe las crónicas
02:08
jjajajajjajajaja!!!!!!
Si fuere defeño me hubiera reido más.
03:46
Ya me conocía la historia, pero la crónica es magnífica.
Tan famosos Sátelo y Cuápulo que Radioactivo 98.5 (q.e.p.d.) les compuso un par de promos.
Voy a buscarlos, serán buen complemento para las crónicas.
Un abrazo.
14:10
Pues no, yo tengo que hacer pública y manifiesta mi inconformidad por el descarado desprecio a vastísimas e hiperpobladas zonas de Chilangia que, entiendo que no son trascendentes en la vida de los GabrielMancerenses pero que también merecerían una crónica de su origen... Quizá sean considerados como bárbaros, pero en esta época de integración global, lo alternativo "es lo de hoy":
Azcapo
Esta-Palapa
Corredor peregrino "Peralvillo-La Villa"
rAragón
Jardín "Hugo-Sanchez" Balbuena
La "zona del aeropuerto"
Santa Fe!
Mi adorada Lindavista
Sinatel-Marte-Alamos-Anáhuac-Portales-Taxqueña (Paseos de)-CampestreChurubusco-Narvarte-Nápoles-SanFelipedeJesús-SanCosme-Tlatelolco
Y tantos y tantos barrios más...
Ah, y dos que, siendo fresas, de plano no me explico su ausencia (sí me la explico, están "demodé", pero antes eran famosos):
Teca
La Herradura
Y ya, ya no le sigo porque suena demasiada presunción sobre mis conocimientos de Chilangia y no quiero que eso se note (tanto)
15:14
oiga, no se le olvide lo de la fiestita, ojala pueda ir
Fiesta Brava y oleeeeé !!!
16:32
Oye, ese análisis/crónica es al puro estilo Levistraussiano, que festín se estaría dando aqui con las modernas mitologías chilanguenses
11:04
Doctor:
¿Acaso Sasha, fundador de la Condesa, se llama así en memoria del papa-mamarracho de boina y barbas que algún día nos saludó en la zona aldeana al village café? Recuerdo bien su comentario: "Shasha-mesta!".
Teca nació de un amorío entre Cockoro y un emigrante judio, el Señor Polansky, quien necesitaba un primogenito para la fundación otra colonia israelita en la metrópolis. La Herradura, hermana arribista de Teca, surgio por una bipartición celular. Algo así como el Conde Demediado de Italo Calvino.
15:39
muerte a satelo y reivindicacion al principe coapulo, siempre mas fresco y jovial, que en algún momento volverá a conquistar las tierras perdidas
QUE VIVA LA VILLA COAPA DONDE LA GENTE ES MÁS NOBLE Y GUAPA
10:19
y los tolucos son bárbaros o qué?
ojalá pueda continuar el asunto...
Por cierto los satelucos se quedaron atrapados en el siglo 80's.
Larga vida a los hijos de Srita. Roma y el Dr. Lucio! Nietos de Sasha.
12:52
Feliz Navidad, don
20:35
Habra alguna explicacion contenida en estas cronicas, para esa afinidad de los hijos de satelo y coapulo, por las maquinas turbo cargadas, enchuladas, apeluchadas, con luz negra en las llantas, motor tocado para hacer uso de Nitro y placas con marco de neon??????
Saludos
16:23
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