Transnational Fuckin' Wisdom
Por razones que todavía no comprendo bien, entré la semana pasada a trabajar a Pfizer. Claro: al igual que usted, me es difícil imaginar a Happy Meal Feben®, con todo y sus ideas radicalmente separatistas, dejando en el clóset sus Converse (colgados junto con su dignidad pseudo-globalifóbica) para ponerse irremediablemente un traje completo (con todo y corbata azul) sobre otra chaqueta mental: ¿apoco ya me llego la hora de prostituir mi talento? En fin: la cosa es que en este mundo una mitad se trata de aprender a camuflagearse bien, y la otra de verle la cara bonita a las cosas. Así que, dejando de lado mis prejuicios heredados de la Ibero, tomé terapia con un par de psicólogos de la industria farmacéutica, me puse mi saco gris, y fui a meterme con buena cara en ese Padrísimo Futuro® de 9-to-5.
De entrada hay que decir que adaptarse no es fácil: uno tiene que aprender la biografía de un sinnúmero de clientes-de-vital-importancia, encontrar la forma menos enferma de lidiar con un cubículo y con la casi enfermiza paranoia que genera saber que tiene por lo menos dos cámaras en cada flanco (una la del techo y otra la del jefe), configurar el gesto exacto para confesar la verdad del trabajo a los compañeros de clase, para contrarrestar eso de que “¿Cómo en una transnacional? Si eres tan bueno escribiendo…”. Con el tiempo uno tiene, como siempre, dos opciones: organizarse o reír. En un principio opté por lo primero. Todo cambió cuando encontré en el baño (¿Ha notado como en el baño se piensa mejor?) algo que me hizo darme cuenta del ENORME potencial que ciertas aplicaciones del Sistema™ en la solución de grandes problemas del país y del mundo. Claro: me di cuenta de lo fácil que soy para eso de la risa y el estado-ideal-de-comfort; pero también de que son las pequeñas cosas las que pueden hacer grandes cambios. Sorprendido de mi propio cinismo, y con el único afán de compartir con usted la hilarante experiencia de saberse una sucursal de la tradición laboral gringa (así como una suerte de conciencia-cómico-social), lo dejo sin más con
LAS TÁCTICAS SECRETAS DE LAS TRANSNACIONALES
(o Divertidos Gadgets para conseguir la Vida Guapa®, o Pan y Circo para los Colegas y otras especies)
1. Automatic Pipisroom Paper Supply
Normalmente, cuado uno va al baño y termina de hacer lo suyo, el siguiente paso es lavarse las manos y secárselas con una de dos cosas: aire-a-presión-de-una-maquinita, o papel de otra maquinita. El primer artefacto no nos interesa porque sus implicaciones culturales nos rebasan. A pesar de la cruda moral ecológica que puede provocarnos usar el segundo, sabemos que es infinitamente más cómodo y tanto más efectivo que el primero. Bien. Un conflicto que se puede generar de usar el papel (que normalmente es reciclado o apestoso) es el momento de sacarlo de la máquina: por lo general uno, que está mojado, termina por mojar la palanquita que hace que el papel se deslice hasta la elegante navaja que habrá de cortarlo. El asco que puede llegar a darnos cuando tratamos de sacar nuestro papel y encontramos esa palanquita mojada es considerable. Para evitar esta sensación que seguramente repercutiría en un bajo rendimiento de los empleados, Pfizer ha decidido gastar unos cuantos morlacos y hacer que estas maquinitas sean automáticas: uno pone sus manos debajo de la rendija del papel, y una cantidad exacta sale para poder ser adecuadamente usada. Yo pienso: ¿se imagina que existiera una suerte de Máquina de Papeleo Importante que sacara de sus entrañas una Constitución, una Ley Indigenista o un Papel Moneda con sólo poner las manos en tono de súplica? El mundo, ciertamente, sería distinto.
2. Free World Items
Un café de máquina en la Ibero cuesta cinco pesos. Una comida corrida en la Ibero, treinta y cinco. Una copia fotostática, cincuenta centavos. Todo esto en Pfizer es gratis. Siguiendo la lógica de Toli, “si es gratis, tómalo”, podemos ver la macabra intención detrás de tan magnánimo proceder: no existirá un solo ser humano capaz de rechazar un trabajo en el cual todos tus instrumentos básicos de labor (café, copias, y quesitos asados) son gratuitos. ¿No debería de existir un plan nacional mediante el cual lo básico fuera totalmente gratis?
3. All Access Multipass
Para ilustrar el punto, permítame dos imágenes:
Homero Simpson, en algún capítulo, consigue un pase de acceso total en un concierto. Con ese pedazo de cartón consigue todo tipo de cosas sin que nadie le ponga un alto: hot dogs gratis, entrada al baño de mujeres, etc.
Lilu, el Quinto Elemento de la peli de Bruce Willis, tiene un multipass. A pesar de que la niña no sabe decir otra cosa más que “multipass”, consigue absolutamente todo, desde subir a la nave, hasta salvar las piedras.
En Pfizer todo tiene esta misma lógica: con credencial eres libre de transitar por el mundo entero; sin ella, eres un paria. Uno de los problemas de México es que no tenemos Multipasses, y una de dos: o todos transitan por donde se les da la gana, o los que tienen multipass no pueden entrar a ningún lado. ¿No sería bueno que la entrada a las escuelas, a los trabajos y al gobierno tuvieran lector de iris o sensor de láser para que entraran a esos lugares sólo la gente que verdaderamente lo merece?
4. Tough Enough Goin’ Up
En Pfizer existen tres clases sociales claramente definidas: Los Colegas®, equivalentes a los nobles y a la alta burguesía; los Outsourcers®, equivalentes a la clase media esforzada; y los Becarios®, parias, ilotas, talento en busca de clonación e incorporación al Sistema™. Estas clases sociales, como en la edad media, no se juntan; los más beneficiados tienen ciertas prestaciones que los demás no tienen. Ascender en la escala social no es fácil, y se requieren muchas ganas para hacerlo sin salir herido en el intento. Hasta aquí, está del cocol. Sin embargo, pasa algo que hace que estas diferencias, en realidad, no importen tanto: todos, Colegas®, Outsorcers® y Becarios®, tenemos los mismos beneficios básicos enlistados anteriormente. Cabría preguntar si esta situación no podría ser felizmente aplicable a la situación nacional, pero mejor aquí la dejamos: no estoy de humor para que nadie me hable del IMSS, de la SEP, o de la "Nación Ideal" de López Obrador.



0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home